martes 12 de agosto de 2008

Cómo hacerse rico, según el capitalismo III parte

Pasemos a la otra forma de hacerse rico, según los jilgueros del capitalismo.

Para ello, vamos, a escribir para analizarlo un ejemplo: a Pedro se le ocurre inventar una nueva escala cromática, o sea unos nuevos colores. Desde luego que esos colores deslumbran (tal y como sucedió por los años cincuenta cuando aparecieron los colores fosforescentes), pero además tiene le peculiaridad de que además de ser totalmente nuevos para el ojo humano, se encienden en la oscuridad y cambian de color y además son indelebles o sea que no se borran.

El sistema aconseja a Pedro que inmediatamente patente su invento, cosa que de principio cuesta pagar en la oficina de patentes, en efectivo. Ahora, lo que Pedro debe de hacer es conseguir dinero para pones una fabrica para producir sus colores. Para ello, tiene que conseguir dinero prestado; sus amigos le prestan algo, tiene que empeñar hasta a la esposa y finalmente empieza en unos cuartos semi acondicionados. Ahora, contrata a diez o quince obreros.

Todo está listo y Pedro empieza a producir los dichosos nuevos colores. Efectivamente, la gente se siente deslumbrada por la nueva mercancía. La industria textil quiere comprarlos, los pintores las desean, los niños se sienten deslumbrados y quieren usa zapatos con los nuevos colores. El éxito es total.

Nuevamente, el capitalismo o el sistema capitalista para ser precisos, sostiene que Pedro tiene que atender el negocio y efectivamente así lo hace. Todos los días se presenta en la pequeña fabrica para que todo lo que se necesita para la fabricación de la mercadería esté preparada a la llegada de los obreros. Vigila atentamente la administración del negocio. Ocasionalmente acompaña a los vendedores para saber si promueven acertadamente sus productos.

Nuevamente, el capitalismo o el sistema capitalista para ser precisos, sostiene que Pedro tiene que atender el negocio y efectivamente así lo hace. Todos los días se presenta en la pequeña fábrica para que todo lo que se necesita para la fabricación de la mercadería esté preparada a la llegada de los obreros.

Vigila atentamente la administración del negocio. Ocasionalmente acompaña a los vendedores para saber si promueven acertadamente sus productos.Debido a su gran éxito, Pedro ahora es buscado por bancos ansiosos de prestar a un hombre de empresa. Se quedaron atrás los tiempos duros. Se deja la fabriquita, se compra un terreno de buen tamaño previendo la expansión de la compañía. Le sobran socios. Los diez obreros con que empezó ahora son quinientos e igualmente se ha multiplicado el numero de vendedores y hasta ya tiene oficinistas. El mundo es maravilloso para Pedro, el creador y trabajador.

Pero ya es tiempo de que estudiemos cuidadosamente lo anterior.

Si analizamos con atención el anterior enunciado, para hacerse rico, Pedro tuvo que patentar su ingenioso invento. Después ya asegurado, se lanzó a conseguir dinero para crear una fabriquita.
Y ¡ATENCION! Esta es la primera clave en donde debemos detenernos. Sin dinero, toda la inventiva de Pedro le había servido para una pura y dos con sal, o sea para nada. Sus colores por novedosos que fuesen, jamás se habrían podido comercializar.

Marx planteó con claridad total, cosa que sus múltiples críticos no han podido demostrar que se falsa su premisa, es que con dinero se producen mercancías que a su vez producen más dinero. Esto lo englobó en una pequeña fórmula D-M-D, o sea que dinero es igual a mercancía que es igual a dinero.

Para decirlo con sencillez, solamente con dinero se puede producir más dinero. Excepto mediante las sinvergüenzadas y raterías.

Ahora vamos a concentrarnos en la otra parte que es medular para discernir como es eso de que cualquiera se puede volver rico. Re leamos un renglón casi perdido: "Ahora, contrata a diez o quince obreros". ¿Quien?, pues Pedro, el rico en ciernes.

Aquí está la segunda clave. Sin el trabajo de los obreros, a pesar de su inventiva y a pesar del dinero, Pedro no puede fabricar las suficientes pinturas, de acuerdo al ejemplo estudiado, pero que hay que insistir en que es válido para cualquier otra actividad dentro del sistema capitalista orientada hacer dinero, sin contar, sin apoyarse en el trabajo de los obreros.

¿Pero, que es lo que venden todos los obreros? Su mano de obra que es lo único con que cuenta el proletariado. A eso se reduce su más valiosa e importante propiedad, la mano de obra.

Según el ejemplo, ahora Pedro cuida el negocio, se preocupa para que todo esté funcionando para fabricar las pinturas y después de tener un gran éxito mercantil, luego de reformar la fabriquita y ahora contratar a cientos de otros obreros.

¿Y como es que Pedro se ha vuelto rico y los primeros obreros no?

Ya se ha visto que el trabajo de ellos, es clave, sin su aportación, Pedro no se habría vuelto rico y esto se debe a que nunca se les pagó (ni se les paga en la realidad), lo que justamente producen.
Solamente se les paga una pequeña parte de la riqueza hecha con el trabajo. El dueño o dueños de todas las fabricas en el mundo capitalista, se apropian, se quedan con la mayor parte de dicha riqueza, cualquiera que sea el tamaño de la empresa.

Este fenómeno Marx lo llama plusvalía.

Desde el siglo XVIII también conocido como el "siglo de las luces", Louis Blanc, un economista francés, fue el primero en sostener que la fuente de riqueza reside en el valor de las mercancías y que en todas ellas, sin excepción está siempre presente la fuerza del trabajo del ser humano.
Posteriormente, economistas como Adam Smith, padre del liberalismo económico y David Ricardo, padre sin desearlo del neo liberalismo, recogen el planteamiento de Blanc y lo incorporan a sus respectivas aportaciones a la ciencia de la economía. Pero es Carlos Marx y su colaborador Federico Engels, que van más allá y demuestran que solamente explotando el trabajo asalariado de la clase obrera, es el medio de hacerse rico, quedándose precisamente con esa cuota de plusvalía no pagada a los obreros.